El arte de la relación conyugal

Redacción del Momento Espírita
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Es común pensar que las bodas más sólidas son aquellas que sobreviven a grandes traumas. Digamos, una infidelidad conyugal o una suspensión de pagos.

Con todo, la verdad es que la duración del matrimonio está en la razón directa del arte de la convivencia conyugal.

Convivir todos los días, aguantando las pequeñas cosas uno del otro, por ejemplo. Soportar que él apriete el tubo de pasta de dientes bien en medio, mientras ella insiste que deba ser bien en al extremo, por una cuestión de estética y de economía.

O aun, él no ayuda en las tareas domésticas. Ella es demasiado  sensible..

Él ser muy blando con los niños, permite todo. Ella desea mantener la línea dura, envistiendo en la disciplina y en la educación de los hijos.

Convivir con las diferencias exige buena voluntad diaria. Una pareja, que convive hace catorce años, confesó que tiene diferencias enormes en cuánto al deporte.

Ela adora ver futebol em casa. Ele adora aventuras. Com uma filha de dez anos, aprenderam a conviver, apoiando um o prazer do outro.

Ella adora ver el fútbol en casa. Él adora las aventuras. Con una hija de diez años, aprenderán a convivir, apoyando uno el placer del otro.

Así, cuando el marido decidió dar la vuelta al mundo a vela, ella lo acompañó por la imaginación, sin salir de casa. Pero no creó obstáculos para él, ni hizo el papel de víctima.

Saber aceptar comentarios hechos en momentos de pequeñas peleas también contribuye para la manutención de la estabilidad conyugal.

Cierto marido regaló a la esposa con diez rosales, que ella tuvo que plantar sola. Durante una discusión, ella acabó por decir a él que odiaba aquellas rosas que él había comprado. Finalmente, ellas sólo servían para dar trabajo.

Él no se perturbó. En la Navidad de aquel mismo año él dio más rosales. Ella lo encontró gracioso, comentándolo con las amigas.

Cuando la gente piensa que ellos entendieron lo que se habló, se descubre que ni oyeron.

Y continúan viviendo juntos, cogiendo rosas de su jardín.

Pero, posiblemente, lo más importante sea recordar los buenos momentos. Mirar para el pasado, reavivar las llamas de los sentimientos positivos tiene la capacidad de reencender el amor.

Un americano cuenta que él y la esposa adoran recordar la forma como se conocieron. Ella fue a un restaurante donde él estaba cantando. A ella le gustó mucho la canción y aplaudió entusiasmada.

Él la notó y preguntó: ¿Usted está casada?

No, respondió. ¿Usted cantaría en mi casamiento?

La respuesta de él fue rápida y sonriente: Yo voy a cantar en nuestro casamiento.

Siete meses después estaban casados. Están casados hasta hoy, pasados años. Continúan felices.

 * * *

Entre muchos matrimonios, en la Tierra, el tedio aparece después que arrecia la pasión y lo cotidiano toma cuenta de los actos.

EL tedio irrita la vida en común. La rutina la destruye.

Tan pronto surja en la relación conyugal la indiferencia, la frialdad o el relajamiento, es hora de reaccionar, antes que el casamiento acabe por tonterías.

Boda, o sea, la unión permanente de dos seres, puede ser entendida como una conexión afectiva que recuerda el cerebro y el corazón. Para que la vida prosiga, es necesario que haya sintonía entre ambos.

Redacción del Momento Espírita, con base en el artículo Nuevas reglas para una boda feliz, de Selecciones Reader’s Digest, de enero de 2000 y en el cap. 13, del libro Vida y sexo, por el Espíritu Emmanuel, ed. Feb.
Em 01.04.2011.

http://www.aeradoespirito.net/

 Traducción del Grupo Espirita el Amor en Acción-España
  Em: 22.06.2011
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